
Un escaparate al pasado
Al abrigo de los soportales de la Plaza Mayor, Zamora conserva un local que desde 1880 desafía al paso del tiempo y las modas. Su estructura de madera, su techo policromado, su barandilla y sus columnas de fundición configuran el escenario que antaño albergó tejidos, quincalla, paños y muchos otros artículos.
Con horario nocturno en sus comienzos para proveer de mantas a los trashumantes que con su ganado pasaban por la ciudad, sus espejos se convirtieron después en testigos del devenir de la moda, reflejando a nuestros abuelos mientras sus maniquíes mostraban los uniformes de todo tipo de profesiones.
Los propietarios abrieron este negocio con vocación de importación de novedades, moda, accesorios, hilos, lencería… dotando a la ciudad de un estilo.

La galería a la que se accede por la calle Renova fue reconstruida tras un incendio producido por la explosión de una droguería en 1879 La geometría de la planta de esa reconstrucción fomentó por su diseño circular su propio nombre, siendo bautizada por el boca a boca como «El REDONDEL».

La familia perpetuó la saga de comerciantes, abriendo el local «Hijo de Avelino Prieto» en los soportales de la Plaza Mayor y años más tarde otro en la confluencia de las calles San Andrés y Renova, «VARONE» Es en los años 90 cuando se produce el traslado de esta última a la Plaza Mayor, compartiendo los dos nombres, de la forma en que se aprecian en la actualidad.

Desde que cerró este negocio, muchos lo han observado desde fuera, acercándose al escaparate con curiosidad, ansiosos por cruzar su puerta y adentrarse en un mundo que el pintor zamorano Mezquita capturaría en su obra, reflejando la luz amable del establecimiento.
Este local ha sido ahora renovado con el máximo respeto por su esencia. Las estanterías, elemento distintivo del espacio, conservan la pátina conferida por el roce constante de las cajas y la caricia de los tejidos, preservando así un rincón de la ciudad que retiene su aspecto original.
Esa renovación ha sustituido cajas y telas por cristal y vermuts, otorgando a las estanterías una nueva y fascinante iluminación, transformando el local en un laboratorio de sabores y colores que cautivan los sentidos.
BIENVENIDOS A
VARONE



